Entrevista a Monseñor Aguer: “La Iglesia se renueva siendo siempre la misma”

El arzobispo de La Plata, Monseñor Héctor Aguer, concedió una entrevista a BA noticias en la que analizó la situación de la Iglesia Católica tras la renuncia del Papa Benedicto VXI y detalló los desafíos que debe enfrentar a futuro la institución. Evitó opinar acerca de la situación política argentina y se refirió al conflicto docente en la Provincia.

Monseñor Aguer habló también acerca de los conflictos sociales que enfrenta Buenos Aires. Advirtió que “hay problemas serios” en una provincia que “tiene un caudal extraordinario de riqueza” y en este sentido precisó que “la cuestión es cómo hacer para llegar a una vida sin sobresaltos y a una justicia que a veces se hace esperar demasiado”.

¿Cómo es la situación actual de la Iglesia, sin Papa?

Estamos esperando que el Señor nos dé el nuevo Papa. Es un proceso que está cuidadosamente reglamentado.
En estos días, todo el mundo opina acerca de la situación de la Iglesia. Me parece que todas esas impresiones, por más respetables que sean, tienen una falla y es que la mayoría de ellas no advierte la naturaleza propia de la Iglesia, que sólo se percibe con la fe.
Los fieles católicos, lo que debemos hacer en este tiempo es orar, porque ya están quienes se ocupan de la elección del nuevo papa, que son los cardenales.

¿Cuál es su apreciación respecto del Papa saliente, Benedicto XVI?

Ha sido un Pontificado luminoso, y puedo señalar algunos aspectos fundamentales. El primero, es confirmar en la fe a los miembros de la Iglesia. La gente lo podía entender perfectamente en sus homilías. Luego, el haber insistido en la identidad del catolicismo, sobre todo la interpretación de realidades tan cambiantes y tan difíciles como las de hoy.

Él ha mostrado, como se ha dado siempre en la Iglesia, una continuidad. La Iglesia se renueva siendo siempre la misma, no hay una mutación esencial, no hay una Iglesia anterior al Concilio Vaticano Segundo y una Iglesia posterior.

¿Le llamo la atención su renuncia?

Sí, nos conmovió a todos, aunque por otra parte, está prevista en el Derecho Canónico. Desde un punto de vista teórico no hay sorpresa, la sorpresa es que no esperábamos que lo hiciera. Conociéndolo, uno advierte que ha sido, como él mismo lo expresa, un acto de conciencia, de responsabilidad delante de Dios.

¿Qué desafíos a futuro enfrenta la Iglesia?

La secularización, la descristianización de muchos países, el encontrar la metodología adecuada para llegar a todos y especialmente ocupar el lugar público que corresponde a la religión en la sociedad.

Una de las cosas principales es que hoy muy pocos, además de la Iglesia, advierten el fundamento natural de la sociedad y lo que está en juego en la sociedad contemporánea, que es una idea correcta del hombre.  Me parece que la Iglesia tiene que hacer un aporte muy especial en ese sentido.

¿Cuál es su visión sobre la situación política en Argentina?

Yo no hago análisis de la situación política, me parece que no corresponde. Lo que hago es intervenir en aquellas cuestiones públicas que ponen en juego precisamente este orden natural de la sociedad, de la familia, y especialmente la relación de justicia entre los ciudadanos.
Todo ello implica una idea del hombre y me parece que mi función es ante todo recordar las líneas fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia y ayudar a todos a que adviertan que en esa enseñanza social de la Iglesia se encuentran los principios que pueden inspirar las soluciones reales para los problemas reales de la gente.

¿Cuáles son las problemáticas sociales más latentes que observa en la Provincia?

Aquí hay problemas que vienen arrastrándose desde hace mucho tiempo. Una gran desigualdad social, bolsones de pobreza muy fuertes, la violencia en la convivencia cotidiana, la exasperación, la proliferación del delito.

De manera que hay problemas serios en una provincia que de suyo tiene un caudal extraordinario de riqueza. La cuestión es cómo podemos hacer para llegar a una vida sin sobresaltos y a una justicia que a veces se hace esperar demasiado.

¿En los últimos años ha habido una profundización de estas cuestiones o una mejora?

En muchos aspectos hay mejoras. Se hacen cosas y eso siempre tiene una repercusión positiva. La cuestión es cuando hay ciertas cuestiones básicas que no acaban de resolverse nunca. Eso es lo que mucha gente advierte todavía como faltante.

Creo todavía que la falta de trabajo genuino, la descomposición de la vida familiar, tiene mucho que ver con la posibilidad de que los padres puedan proveer lo necesario para los hijos y dedicarse a su educación. Los problemas educativos son también muy serios.

Por cierto, la provincia de Buenos Aires está atravesando un paro docente.

Es señal de que hay una dificultad grande en que el sistema educativo funcione de una manera serena y eficaz. Comprendo que los docentes tienen razones para manifestar sus aspiraciones. Sobre todo porque ha caído, comparado con décadas anteriores, el aprecio por la función docente por parte de las familias y de la sociedad. Esto no es sólo una cuestión de presupuesto.

Por otra parte, habría que pensar si no hay formas alternativas de protesta que sirvan para reivindicar los derechos pero que no perjudiquen a los chicos que necesitan ir a la escuela.

Comenta con Facebbok