Silvina Piazza, compartiendo su testimonio de fe con todos nosotros…

En “Mañanas de Radio” por LS2, la joven Silvina Piazza, relató el testimonio que transcribimos a continuación, ya que según manifestó quiere compartirlo con todos los que quieran escucharlo:

“Por una inyección mal puesta se me hizo una eszema, no se me curó a tiempo, no se corto en su momento cuando había que cortarlo y drenarlo, y me tomó una infección que me fue comiendo la carne hacia adentro, todo este periodo empezó el 16 de Noviembre, recorrí médicos y terminé en el Muñíz, la pierna estaba muy afectada, el dolor era impresionante y no había ningún remedio que me pudiera calmar ese dolor ni siquiera por un rato. Así pasé Noviembre y Diciembre y el 1° de Enero en el Muñíz me cortan en carne viva para sacarme toda la infección. Pero el dolor no se calmó, las personas que estaban al lado mío saben lo que yo he sufrido.

El día 7 de Febrero, era el cumpleaños de mi sobrina y vino una prima que había perdido un bebé, y mi hermana me pide que por favor las acompañe a una misa, yo ya no quería ir a ningún lado más, como me insistieron les dije que iba pero solo por un ratito porque tenía mucho dolor. Llegamos a la misa y no había lugar, estaba lleno de gente, me paré sobre un costado de la parte de afuera a la izquierda, comenzó la misa a las 6 de la tarde pero yo no veía la cara del sacerdote, cuando se pone de pié yo comienzo a llorar en forma desgarradora y el Padre hace imposición de manos, ya eran como las 9 de la noche, cuando llega hasta mí pone su mano sobre mi cabeza y me envuelve con su manto, no puedo explicar lo que sentí en ese momento, como a las 11 de la noche vuelve a hacer imposición de manos y entonces yo tomo su mano y la apoyo sobre el lugar de la infección y el la retira abruptamente, después bendice el agua que la gente había llevado,yo seguía sintiendo el dolor, pensé que no me había curado, pero igual me fui contenta.

Cuando llegamos a mi casa, mi hermana me iba a curar con suero como todos los días y me ponía azúcar y me vendaba, pero yo le dije que me lavara con agua bendita, y puedo asegurar que desde ese momento no sentí más dolor, y por eso yo digo que hay que creer porque Dios hizo un milagro conmigo.

Antes de ir a la misa, los médicos del Muñiz, me dijeron que me tenía que armar de paciencia porque mi recuperación iba a tardar un año y medio, cuando volví a verlos a fines de Febrero no podían creer que se me había ido el dolor por completo, y ante su asombro en un mes se reconstituyó toda la piel. Nunca había ido a la misa de un Padre sanador y esto reavivó mi fe,  por eso quiero compartirlo.”

silvina

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