Un buen pronóstico para el mercado ladrillero.

La capacidad ociosa de producción actual comparada con los meses anteriores, y en la sumatoria de las empresas, disminuyó 2 puntos. En el periodo septiembre-octubre hemos crecido estimativamente un 5% comparando los despachos de julio y agosto pasados.

La marcha sana de la economía de un país es clave para el desenvolvimiento correcto de los sectores productivos. Nuestro territorio ha sufrido varios vaivenes en los últimos tiempos, pero se confía en que 2018 será un año de despegue total para el ámbito de la construcción.

Para el Grupo Unicer, las últimas dos temporadas mostraron cautela y buenas intenciones. Los principales desafíos surfearon los obstáculos generados por las acciones de la actual administración gubernamental para tratar de encarrilar la economía.

Al respecto, Angel Di Benedetto, el director del Grupo Unicer, puntualizó sobre la entidad, que, “tras la caída del 40% de la actividad vivida en 2016 y 2017, tuvimos dos desafíos importantes, el primero fue el sostener las fuentes de trabajo del personal y el segundo el no aumento de precios en los productos, soportando el aumento de los costos operativos y una caída en la rentabilidad. Tuvimos como meta ser cada día más eficientes en todas las áreas producción, ventas, desarrollos de nuevos productos, fidelización de la red de distribución. De esta manera, conseguimos ser competitivos en un contexto recesivo”.

Pero también hubo buenas noticias en estos tiempos, “los tres logros fueron: primero, mantener nuestro capital humano, segundo conservar la eficiencia de las plantas productivas actualizando los equipos para prepararnos para la reactivación del mercado. Y como tercer logro, nuestro lanzamiento como Grupo a través de la marca Unicer, desarrollando el departamento de sustentabilidad y la comunicación de nuestros productos fortaleciendo la imagen corporativa y generando sinergia entre las distintas plantas regionales para facilitar y aunar voluntades para encausar la revalorización del ladrillo cerámico como la opción sustentable para la construcción, a través del lanzamiento de nuevos ladrillos que permiten consumir menos energía y reducen el tiempo de montaje de una obra”.