Con la presencia de un físico argentino de nivel internacional, la UNSAdA comenzó su ciclo 2018 en Baradero.

El doctor Fernando Monticelli, miembro de un equipo argentino que, en el CERN, trabaja en la primera línea de la investigación mundial, abrió, con una clase especial, el ciclo lectivo de este año de la Universidad. En el Centro Universitario estuvo presente el secretario de gobierno Martín Genoud y el secretario de cultura, turismo, educación y deporte Marcos Barlatay.

Alumnos de la UNSAdA, autoridades y docentes, colmaron el aula principal del Centro Universitario Baradero para escuchar la clase inaugural del ciclo 2018, que estuvo a cargo de Fernando Monticelli, doctor en Física, miembro del grupo experimental de física de partículas de la Universidad de La Plata y miembro del consorcio internacional CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), el mayor laboratorio de investigación en física de partículas del mundo, ubicado en Ginebra, Suiza.

El proyecto en el que participa Monticelli involucra al Gran Colisionador de Hadrones (LHC), popularmente conocido como “la máquina de Dios”, que se propone entender qué sucedió en los microinstantes posteriores al Bing Bang, la explosión que dio origen al universo. En ese proyecto, uno de los más ambiciosos que se desarrollan en la actualidad, están involucrados científicos de varios países, entre ellos un equipo argentino.

Monticelli contó detalles sobre ese proyecto internacional y lo que se propone y destacó el muy buen nivel por el que son reconocidos los profesionales argentinos en el mundo. Luego relató su camino como estudiante y su recorrido universitario y personal que lo llevó a ese lugar de privilegio de la investigación mundial.

“Mientras estudiaba en la UBA vivía en el gran Buenos Aires, tenía que viajar casi dos horas para llegar y trabajar para sostener los estudios. Reprobé varios finales, cursé recuperatorios y recursé materias, pero me recibí y puede llegar a este lugar, gracias a la educación pública y gratuita. No es imposible, se puede hacer y sin resignar vida personal y familiar. Los invito a que recorran este camino y no se dejen caer ante el primer obstáculo o examen reprobado”, estimuló Monticelli a los ingresantes de la UNSAdA.

Para finalizar la clase, los alumnos y docentes de la UNSAdA participaron con preguntas en un mano a mano con el físico.

Previamente, el rector de la UNSAdA, Jerónimo Ainchil, brindó unas palabras de bienvenida a los alumnos, en las que indicó que “gracias al trabajo de muchas personas, la Universidad va dejando de ser un sueño para convertirse en una realidad”.

En su mensaje, el rector Ainchil recordó muy especialmente el hito que significó para Argentina y América Latina la reforma universitaria de la que este año se cumplen cien años: “a principios del siglo pasado, un grupo de jóvenes cuestionó la forma de ser de las pocas universidades de entonces. Desde allí se empieza a construir la universidad reformista, que implica autonomía, cogobierno, ingreso por concurso, periodicidad de cátedra, gratuidad y acceso masivo e inserción a la sociedad, entre otros. Hoy la universidad es una herramienta de progreso social al servicio del hombre. El desafío, a cien años de la reforma, es seguir preguntando y cuestionando”