Reflexiones: Reir, para vivir un kilo y dos pancitos…

El grande que vamos a homenajear hoy es uno de los más grandes, tan grande que con sólo leer el título ya supiste de quién se trata.

Carlitos Balá, un ejemplo de vida y trabajo, que, con su filosofía, es decir, con el humor como herramienta, alegró a casi seis generaciones de chicos, adolescentes y adultos.

Carlitos Balá nació como Carlos Salim Balaá el 13 de agosto de 1925 en el barrio porteño de Chacarita, donde se crió bajo la educación del carnicero llamado Mustafá Balaá y de Juana Boglich, siendo el tercer hijo varón del matrimonio de inmigrantes.

Desde muy pequeño, Carlitos demostró tener una fuerte predilección por el arte, sobre todo en lo que respecta a lo referido al teatro, por lo que habitualmente improvisaba pequeños teatritos que fabricaba con los cajones de verduras que recolectaba en el mercado en el que trabajaba su padre.

Así, mientras su progenitor atendía el mostrador de la carnicería, Carlitos jugaba sobre el mini escenario con figuras que recortaba de las revistas, las que protagonizaban obras que surgían de su propia mente de niño.

Al cumplir los 18 años, Carlos decidió que debía independizarse, por lo que dejó de trabajar junto a su padre en la carnicería, para pasar a realizar diversos trabajos, como peón de imprenta, repartidor y administrativo, entre otros, a la par que su verdadera vocación crecía de manera indescriptible en su interior.

Los años pasaron y gracias a la intervención de un gran amigo de Balá, llamado Isaías, y de su novia, la vedette Morenita Galé, el joven cómico aún no descubierto realizó una prueba para Délfor Amaranto, del popular programa “La Revista Dislocada”. Más adelante se lució en un impecable trío junto a Alberto Locatti y Jorge Marchesini en radio El Mundo, pero la televisión sería su hogar ideal.

Debutó como solista en el año 1961, con su participación en el show “La Telekermese Musical” en Canal 7. Al año siguiente comenzó su participación en “Telecómicos” por Canal 9, y poco después llegaría su consagración con la obra de teatro “Canuto Cañete Conscripto del Siete”, que luego se convertiría en película, y con la que logró convertirse en el cómico más popular del momento.

A partir de ahí, se sucedieron recordados ciclos, como “Balamicina”, con guión de Gerardo Sofovich, “El Soldado Balá”, “El Flequillo de Balá”, “El Clan Balá”, “Balabasadas”, “El Circus Show de Carlitos Balá”, “El Circo Mágico de Carlitos Balá” y por último su principal éxito “El Show de Carlitos Balá”.

Grandes personajes como Petronilo, el Mago Mersoni, el Hombre Invisible, el Indeciso, Miserio y Mamá-Pibe siguen en la memoria popular, así como también el famoso Chupetómetro.

Carlitos incursiónó también en el cine, dejando clásicos como “Canuto Cañete”, “Dos Locos en el Aire”, “Brigada en Acción”, “Las Locuras del Profesor” y “Cosa de Locos”.

Hoy, a los 92 años, Carlitos sigue tan activo como siempre, repartiendo risas por donde vaya, y repitiendo a quien le pregunte por el futuro: “No tengo dudas, lo mejor está por venir”.

A continuación, recopilamos algunas frases de varias entrevistas de los últimos años, que pintan de cuerpo entero su humor y su particular visión de la vida.

– ¿Le gustaría llegar a los 100?-Sólo Dios lo sabe. Pero me iré feliz. Sembré cariño y ahora lo estoy cosechando.

-Estoy recibiendo todo el amor que di. Soy el hombre más feliz del mundo. No puedo con tantos homenajes. Me quieren tanto, tanto, que siento como un regalo de reyes perpetuo.

-Si me quejo soy un desagradecido. Estoy viviendo gratis. Llego a esta edad con el cariño de la gente, algo que no tienen los políticos.