Nico Tedeschi: “Lo mejor que me pasó fue mi debut con CADU en la B Metropolitana”

En Nuestra Mañana entrevistamos al joven arquero de Sportivo Nicolás Tedeschi. Además de defender el arco del Lobo, estudia Tecnicatura en Administración y Gestión, en la UNSADA. Pero en esta charla nos enfocamos en su historia futbolística. Una historia que comenzó en Atlético, en el fútbol infantil con Ricardo Salinas y Beto Giménez. Luego pasó a cancha grande y hasta los 16 años estuvo en el arco del Negro. Entonces inició el camino de los sueños de cualquier futbolista. Llegar lo más lejos posible. Y apareció nada menos que Independiente de Avellaneda.

“Me probé en Independiente, tuve la suerte de quedar y jugué un año. Fue lo mejor que me pasó en mi vida y fue algo inesperado. Me llevó Miguel Giachello que me había visto en la reserva de Atlético. En ese momento tenía un físico no muy apto para el fútbol profesional. Me dijeron tenés que bajar de peso, unos 15 kilos. Era Noviembre y me dieron plazo hasta el 15 de enero. Me entrené acá en Baradero, con una dieta que me habían dado, llegué al objetivo en el plazo que me había dado y ahí comencé a entrenar en el Rojo. Vívía en la casa de mis abuelos, en Palermo, y entrenaba en Villa Domínico. Tenía una hora de viaje de ida y una hora de vuelta, todos los días.

Estuve un año y me fue muy bien. Llegó fin de año y me dijeron que seguía. Nos fuimos de vacaciones y cuando volvimos nos enteramos que había cambiado el coordinador. Ahora estaba a cargo Jorge Griffa. Vino con un montón de jugadores, trajo dos arqueros colombianos para mí categoría y tuve la mala suerte de que me saque. Ni siquiera tuvimos la oportunidad de mostrarnos frente a él para que después elija. Directamente me dijo que ya no era jugador del club. Tenía ganas de llorar pero me la aguanté. Pero en el viaje de vuelta en colectivo vine todo el viaje llorando… no me aguanté. No entendía el porqué… yo había hecho todo bien”.

Nico regresó a Baradero y comenzó a entrenar en Atlético. Y entonces surgió otra chance. “Me vengo para Baradero ya resignado, empiezo a entrenar y estaba Adrián Giamperetti en Atlético. Me dijo que tenía un conocido en CADU de Zárate, me consiguió una prueba y quedé. Y estuve 4 años en el CADU. Aprendí muchas cosas, compartí plantel con grandes jugadores. Además de lo futbolístico crecí como persona. Llegué a jugar un partido en la B Metropolitana y nos fuimos de vacaciones. Cuando regresamos el técnico le dijo a los dirigentes que yo no era prioridad y me dejaron libre”.

Otra vez volver a Baradero y esta vez, volver a Sportivo. “Yo había tenido un breve paso por Sportivo en 2017, así que cuando regresé a Baradero, me sumé otra vez al Lobo. Hoy no estoy enfocado sólo en el fútbol, pero uno siempre tiene fe de que surja algo. Uno siempre quiere estar de la mejor forma y tratar de destacarse aunque sea acá en Baradero”.

Para finalizar, Nico eligió su momento dentro del fútbol. Ese instante que le gustaría volver a revivir. Subió a la imaginaria máquina del tiempo y hacia ya fue. “Yo creo que sería el día que debuté en el CADU, contra Flandria en la B Metropolitana. Y te explico el porqué. Yo siempre le había dicho a mi mamá y a mi abuelo que de alguna forma le iba a devolver todo lo que ellos hacían por mí. De bancarme los viajes, de bancarme económicamente. Y recuerdo que cuando llegó ese día, en la entrada en calor, no sentía nervios. No me daba cuenta de dónde estaba, la gente que había en la cancha, la cancha en la que estaba jugando que es hermosa. Y además tuve la mala fortuna de comerme un gol ese día, que es algo de lo que siempre me pregunto qué hubiese pasado si no me comía ese gol. Haciendo un balance del partido, había sido muy bueno para ser mi debut. Imaginate que cuando termina el partido vino el arquero suplente de Flandria a felicitarme y a decirme que se notaba que tenía personalidad, actitud… siempre me pregunto qué hubiese pasado si no me comía ese gol, que hubiese sido de mí… “

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