Mauro Montenegro: “Con una caña en la mano soy el tipo más feliz del mundo”

“Elijo la pesca antes que el fútbol. Gracias a dios pude hacer las dos cosas. Me apasionaba jugar al fútbol, pero la pesca lo supera”… la frase pertenece a Mauro Montenegro y sirve como introducción a esta entrevistada realizada en Nuestra Mañana. Mauro jugó al fútbol en Atlético y en Sportivo, pero desde muy chico también se interesó por la pesca. Y esta es su historia.

Una historia que lo llevó a recorrer diferentes puntos del país, casi siempre acompañado por su fiel amigo Dardo Sabatino. Y en uno de esos viajes conoció al pescador deportivo Pablo Di Santi, quién tiene uno de los programas de TV más reconocidos: Tiempo de Pesca.

“Nos conocimos en un viaje, coincidimos en la misma hostería, de casualidad. Yo había ido con mi gran amigo de toda la vida Dardo y bueno, entablamos una charla, compartimos un asado y ahí nació la amistad. El me dijo que le interesaba mucho aprender a pescar con mosca. Le dije que no tenía problemas en explicarle lo básico para que vaya aprendiendo y ahí comenzó la amistad. A los 15 días me invitó a hacer un relevamiento de pesca de boga al río Uruguay, a la ciudad de Chajarí”. Y ahí empezaron los viajes con el exitoso programa Tiempo de Pesca. “Pablo es un apasionado de la pesca y sobre todo cuida mucho, pregona lo que es la pesca y devolución, algo que todos los pescadores hemos tomado conciencia en el último tiempo. Y bueno, tratamos de inculcárselo a los más chicos. Yo gracias a Dios tengo un hijo varón de 11 años, y creo que en él he encontrado un amigo para toda la vida, un compañero de pesca. Y me emociono cuando hablo de él porque este año va a empezar a viajar conmigo”.

Toda historia, claro, tiene un principio. Y sobre esto Mauro cuente que: “yo empecé a pescar a los 10 u 11 años, ya me iba solo con mi cañita al río, después iba con Dardito (Sabatino)… y ya en el año 89 o 90 empezaron los viajes. Mi primer viaje fue a Concordia, después La Paz, Entre Ríos… Goya, Corrientes, dónde fuimos varios años. Luego nos propusimos ir al norte porque queríamos ir por el pacú, un pescado muy deseado por todos. Fuimos a Ituzaingó dónde está la represa de Yacyretá y bajando recorrimos todo el litoral del río Paraná. Te diría que ríos de agua dulce no me queda ninguno por conocer. He pescado en el Pilcomayo, en el Bermejo. Gracias a Dios he cumplido todos mis sueños en lo que es la pesca”.

-¿Qué tiene la pesca que a vos te atrapó tanto al punto de recorrer el país?

“La pesca es una pasión que solamente un pescador que sea apasionado y enfermo por la pesca te lo puedo explicar. Yo con una caña en la mano soy el hombre más feliz del mundo. La pesca me transmite la felicidad más grande que puede tener un ser humano. Puedo estar horas y horas con una caña en la mano sin sacar un pescado. Hemos estado en el río Bermejo hasta 30 horas sin tener un pique y estábamos felices”.

-¿Y cómo toma tu familia el hecho de que cada tanto te vas unos días solo por ahí a pescar?

 “Con respecto a la familia tenés que tener una familia que te banque toda esta locura. Yo he dejado a mi hija o a mi hijo el día del cumpleaños porque estaba pescando en un viaje. Y eso es difícil. Vos después el tiempo no lo podés volver atrás. Entonces tenés que tener una familia que entienda que el pescador es un loco por la pesca y que por ahí no encuentra palabras para explicar lo que siente al estar pescando”.

-Hablando de pesca con devolución ¿siempre hiciste eso, de devolver, de cuidar los recursos?

 “Antes no devolvía absolutamente nada, después uno va tomando conciencia que la pesca es cada vez más difícil, que para sacar un dorado de 20 kilos tenés que viajar muchos kilómetros y tenés que estar muchos días pescando. Acá tenemos un río bárbaro como es el Baradero, por ahí no está de la manera que queremos que esté cuidado, por ejemplo los agroquímicos van todos al río. Entonces cada uno va tomando conciencia porque va viendo que la pesca va mermando año tras año. Entonces uno toma conciencia más que nada con los pescados autóctonos, hay que cuidarlos”.

Por otra parte, hace unos años, participó junto a Pablo Di Santi de una cruzada llamada Salvemos al Paraná. Una cruzada de concientización. “Se fue hablando en todas las cabañas, en todos los pueblos, para que cuiden, para que devuelvan, que traten de comprar la menor cantidad de pescado posible. Porque es la realidad, los cabañeros cuando llega un turista lo primero que le ofrecen es un dorado a la parrilla, un pacú, una boga, unas milanesas de surubí. Por un lado pregonamos la devolución y por otro lado matamos para darle de comer al turista. Por otro lado lo que está mal es depredar, la gente que lo hace porque tiene que vivir de estos recursos naturales está perfecto, no estoy en contra de eso. Pero que lo den las herramientas, que les expliquen. Por ejemplo, un surubí que pasa los 20 o 25 kilos es una hembra, hay que devolverla porque es la que más huevos pone, es el mayor reproductor”.

-¿Cómo está nuestro querido río Baradero?

“El río nuestro tiene sus años, hay años que entra mucho pescado y años que entra menos. Yo creo que eso va regulado por la naturaleza, por los fríos, por las bajantes y las subidas. Cada vez que hay una inundación el pescado se reproduce mucho y eso es bueno. Y se cría rápido porque tiene mucha comida. Cuando hay bajante hay merma de pescados, pero eso no lo podemos manejar. Y tenemos un río maravillosos, pero lo tendríamos que cuidar un poco más”.

-¿Contame un momento inolvidable, un día de gloria en tu historia con la pesca?

“Lo que tengo presente y no me lo voy a olvidar nunca más es un dorado que saqué en el río Juramento, un dorado que supero los 20 kilos en un rio tan difícil como es el Juramento con tanta correntada, tantos palos y plantas se hace difícil. Y bueno, eso fue la mayor satisfacción y aparte porque se lo dediqué a mi familia. Creo que lo disfruté más que un gol de campeonato”.

En el final, Montenegro nos dejó un pedido, casi un ruego en estos tiempos de aislamiento.

“A mí me gustaría que acá en Baradero, con todos los controles y los protocolos que se deben usar, le permitan a la gente ir a pescar, en familia. Vos estás con tu familia en tu casa, las 24 horas del día, no habría nada de malo que pueda ir a tirar la caña un rato. Es un lindo esparcimiento para el que le gusta”.

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