Ricardo Bochini: “Muchos goles que hice, los mejores, no quedaron filmados”

“Titi era buen defensor, fuerte, rápido… y Giacho era buen jugador, iba bien arriba, rápido… un 9 de área que hacía goles de todas formas”. La frase es de Ricardo Enrique Bochini, el Bocha, en comunicación telefónica con Nuestra Mañana. Y claro, hace referencia y dos baraderenses compañeros en Independiente: Titi Espinoza y Miguel Angel Giachello.

Nos atiende desde Buenos Aires, dónde vive y trabaja. Y nos cuenta qué significa ser Bochini y cómo se maneja la fama. “Todos se quieren sacar fotos con uno cuando lo reconocen. Recién fui al supermercado y me querían dar la mano. Les dije que saquen fotos pero de lejos, por todo lo que está pasando. Yo siempre firme muchos autógrafos. Una vez en la Rural tuve que firmar como 2 mil libros. Me dejaron el stand abierto firmando hasta las 12 de la noche. Y en Tucumán, en una fábrica de Nike, había como 5 mil personas… y les firmé a casi todos”.

Bochini nació en Zarate el 25 de enero de 1954 y jugó toda su carrera en Independiente. Y ganó todo: 4 Libertadores (1973, 1974, 1975 y 1984), 2 Copas del Mundo (1973 y 1984), 3 Copas Interamericanas (1973, 1974 y 1976), 2 Campeonatos de Primera División (1983 y 1989) y 2 Nacionales (1977 y 1978). Además fue Campeón del Mundo con la Selección en México 86. Metió 108 goles en 714 partidos, aunque su especialidad era la asistencia, el pase-gol. Debutó en 1972 y se retiró en 1991. Si buscamos en Wikipedia dice: Bochini se destacó por su excepcional estilo de juego, por su sentido de ubicación dentro de la cancha, su mapeo de cada rincón del campo de juego, su rapidez mental, sus habilidades de gambeta, su eficiencia en el manejo de los esfuerzos físicos ante rivales mucho más poderosos físicamente que él, y sus pases milimétricos que dejaban a sus compañeros cara a cara con el gol, razón por la que pasaron a llamarse “pases bochinescos”.

Y también cuenta Wikipedia que Bochini comenzó a jugar en 1964 a los 10 años, en las inferiores del club Belgrano de Zárate. Se fue a probar a Boca, pero por las dificultades en el traslado para practicar desistió de continuar. Sin embargo, la suerte le cambió poco tiempo después cuando Miguel Angel Giachello, gloria de Independiente, lo llevó a este club.

Y hablando de goleador, el Bocha recuerda por ejemplo que “muchos goles que hice, los mejores, no quedaron filmados. Y jugadas que se podrían ver ahora, gambetas. En nuestra época jugamos una final y no se televisó para Argentina. Una de las mejores jugadas que hice pasando a 7 u 8 jugadores en la semifinal de la Copa, con Peñarol, no se televisó. Dicen que está filmado, pero nunca lo pude ver”.

Nos cuenta también de su eterno romance con el Rojo y de porqué nunca se fue. “Me queda la duda de cómo hubiera rendido si hubiera jugado en Europa. Hubo chances, me hablaron, pero nunca una cosa en concreta. Yo los cortaba de entrada porque estaba muy cómodo en Independiente y quería jugar en la selección”.

Sobre el retiro, un episodio traumático en la vida de muchos jugadores, nos cuenta que “fue algo que venía pensando. Porque me retiré en mayo del 91 y yo -en diciembre del 90- había tenido una lesión contra Chaco For Ever. Y estuve un tiempo sin jugar. Me faltaba reacción y rapidez para esquivar los golpes y decidí dejar. Ya era mucho sacrificio. Al año que me retiré fui a jugar a Córdoba, a Laboulaye. Y jugué un partido bárbaro contra Atlanta, que era un club importante del ascenso. Y ahí dije: por ahí vuelvo. Pero ya me habían hecho la despedida… así que no podía”.

Y hablando de despedida, en el final nos deja un saludo para sus amigos de Baradero y un mensaje a Esteban Antonijevic, fana del Rojo y padre de Fernanda, la ex Intendenta. “Cuándo pase todo esto voy a ir a comer un asado que tenemos pendiente”.

 

Escucha el audio completo de la entrevista a continuación

 

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