Pol Archoni (Rugby): “La primer tocata, conseguimos una pelota y la hicimos en la Plaza Colón”

En Nuestra Mañana estuvimos en comunicación telefónica con Carlos Archoni -conocido cómo Pol- para hablar de una historia poco conocida sobre el inicio del rugby en Baradero. Y así recuerda aquellos tiempos lejanos.

“A casa venía un primo de mi papa, Hugo Llarin. El se fue a vivir a Buenos Aires y jugaba al rugby. Mi viejo hacía físico culturismo y siempre le decía: te tengo que llevar a jugar al rugby. Y bueno, cuando yo tenía unos 15 años empezó a decirme: Carlitos, vos tenés que hacer rugby en Baradero. Y cada vez que venía me lo decía. Entonces con mi primo José María Lofredo empezamos a tomar coraje y hablar de rugby. No teníamos cabida en ningún lado ni información sobre reglamentos. Ni podíamos ver rugby como ahora. No estaba internet, no existía Youtube. Finalmente, allá por el año 78, más o menos, hacemos la primer tocata. Conseguimos una pelota y lo hicimos en la placita Colón. Estaba Walter Doria, Cocoliche Liaudat, Saúl Misenti, Manuel Mastronardi, Javier Brunner… todos chicos conocidos míos. Recuerdo que me lastimé la frente haciendo un tackle y me llevaron a la Clínica. Me atendió el Dr Galant y cuándo le conté cómo me había lastimado me dijo: voy a ser el médico de ustedes”.

Pol Archoni se emociona al recordar. Se le nota. Nos cuenta que después la historia siguió en el Club Atlético. Allí estaba el Profe Jorge Sempio.  Y relata que “Jorge Sempio me dijo que tenía un amigo, Julio Manuel Genoud, que creo que fue puma. Y nos empezó a entrenar ahí en la cancha de Atlético. Escucharlo hablar era una cosa de locos, sabía mucho y nos motivaba. Pero la historia se complicó porque entrenábamos de noche y había que pagar la luz. Y nosotros eramos pibes y no teníamos un mango”.

La historia tiene similitudes con muchos momentos de nuestro rugby. Esos primeros tiempos dónde por falta de apoyo se quedaban sin un lugar físico dónde entrenar. Pero siempre aparece una nueva oportunidad. Nos cuenta que Pol que “el Negro León me dijo que me quería presentar un amigo que fue un gran jugador de rugby, Jackie Headen, el inglés. Me dijo que vivía en el campo pero se reunía siempre en el Sportman con sus amigos, entre ellos el Negro. Y allá fui un día y lo conocí. Estaban Ruco Fonte, el Negro, el Gringo Di Cio y Jackie. El inglés dijo que nos iba a apoyar y empezamos a entrenar en al Anfiteatro porque no teníamos lugar. Pero no funcionó, era muy difícil, no era un lugar adecuado. Pero teníamos sueños de tener un club de rugby y seguimos insistiendo”.

Pol tiene la memoria intacta de aquellos comienzos y ahora llegan a escena los vecinos, los sanpedrinos. “Pasó el tiempo y un día me voy a San Pedro con mi novia a dar una vuelta. Y cerca de la cancha de Paraná, en un descampado, estaban jugando al rugby. Paré el auto y me bajé a mirar. Y lo veo a mi tío Chichito y me acerco. En San Pedro el rugby había prendido. Estaba manejando todo un tal Machicote. Después del partido me invitan al tercer tiempo y me preguntan porque no había rugby en Baradero. Yo les dije que necesitábamos jugar, hacer un partido. Machicote miró un almanaque y me dijo: en septiembre estamos jugando. Faltaba un mes más o menos”.

Faltaba poco, había que entrenar y ni siquiera existía un lugar para hacerlo. Era el año de la gran inundación, el año 83. Y Pol comienza el relato hablando de las dificultades. “Nadie nos daba bola, hasta que fuimos al Club Regatas. Era un desastre. La cancha estaba llena de camalotes. El Club estaba mal después de la inundación. Pero la gente del Regatas gentilmente nos ofreció el lugar. Nos pusimos a limpiar y se jugó el partido. Se enfrentaron San Pedro con Banco Hipotecario, y nosotros alternábamos con los jugadores de San Pedro porque no teníamos más gente. El mismo día se hizo una exhibición de hockey. Y así fue el inicio del rugby en Baradero. ¿Las camisetas? Juntamos unos pesitos, puse mi sueldo y nos fuimos a Zeus a comprar las camisetas. Tenían unas en oferta, eran blancas. Las agarré y compré además 15 pantalones negros y 15 pares de medias negras. Cuándo había un cambio te tenías que poner la camiseta transpirada de un compañero”.

Aquel fue el primer partido del equipo de Baradero. Y después llegaron momentos inolvidables, cómo la visita del puma Serafín Dengra o viajar a San Pedro a ver Los Pumas contra Tucumán. Entonces, Pol nos confiesa que “después me desligué. Las cosas tomaron otro rumbo. Y me puse muy feliz cuando me enteré que había gente buscando armar un club de rugby muchos años después”. Y hoy todos conocemos como siguió la historia. De Regatas se mudaron a Sportivo. Hubo etapas en que no se practicó el rugby en nuestra ciudad. Hubo tiempos difíciles. Más tarde apareció el Tiro Federal. Y hoy Baradero tiene rugby de nivel. Los Escorpiones integran el Grupo 3 de la URBA. Y Pol Archoni, que tanto tiene que ver con este presente, nos deja su reflexión final: “A mí lo que siempre me gustó del rugby fue que somos quince amigos jugando juntos y empujando para adelante”.

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