Mikado, un juego milenario

No hay dudas de que la cultura china ha hecho numerosas contribuciones en numerosos aspectos de nuestra vida cotidiana, entre los que destacan la gastronomía, la mitología, la religión, el arte plástico y la música.
Muchas de las prácticas que llevamos a cabo día a día tuvieron sus orígenes dentro del territorio chino y se difundieron alrededor del mundo como consecuencia de la diáspora de su pueblo y también de la globalización.
Uno de los elementos surgidos en China que nos acompaña desde nuestra infancia es el juego Mikado, popularmente conocido como “palitos chinos”.
Esta modalidad de entretenimiento nada tiene que ver con los juegos que se llevan a cabo dentro de un casino o un bingo, ya que se trata de una actividad que requiere destreza y una motricidad fina altamente desarrollada. Vamos a conocerlo.
Historia del juego
Aunque parezca mentira, los primeros registros de este juego aparecieron en escritos budistas que datan del siglo V a.C., por eso podemos afirmar que el Mikado es una práctica milenaria. Tal como su nombre popular lo indica, se originó en el territorio que actualmente conocemos como China y luego se extendió a Japón, en donde se lo denominó Mikado.
Este nombre se debe a que el palito negro se conocía como “palillo del emperador” y antiguamente el término Mikado se utilizaba para referirse al Emperador de Japón.
Durante el XIX su uso se difundió en Europa, pero con una particularidad: los palillos europeos poseen en sus extremos símbolos que se asemejan a las figuras de los juegos de cartas, como reina, rey, caballo y sota.
Por otro lado, el cruce cultural con otras civilizaciones produjo que los palillos, que originalmente eran confeccionados en madera, admitieran otro tipo de materiales, como plástico.
De esta forma, el Mikado se popularizó entre los más chicos, ya que los palitos de plástico redondeado son más seguros que los de madera con terminaciones puntiagudas, principalmente cuando se trata de niños pequeños.
Cómo se juega al Mikado
Para salir victorioso en este juego se requiere mucha paciencia, concentración y firmeza en el pulso. El objetivo es levantar los palillos sin mover ni correr los otros que están por debajo o a los costados.
El valor de cada palito se determina por el color que posee. Si son de madera, tendrán líneas de tonos azul, negro, verde, rojo y amarillo. Caso sean de plástico, tendrán colores sólidos.
Para comenzar, es necesario tomar el mazo de palitos y lanzarlo sobre una superficie plana hasta que todos queden en posición horizontal. Una vez que pararon de moverse, se empiezan a recoger uno por uno sin mover los demás.
Si al intentar levantar un palito algún jugador mueve otro palillo sin querer, pierde el turno y su contrincante puede jugar. Ahora bien, si logra retirarlo sin tocar otros, entonces puede continuar con su partida.
Algunas versiones del Mikado incluyen un elemento especial para ayudar a levantar el palillo deseado, o bien permiten que los participantes utilicen el palito negro con esta finalidad.
Una vez que se recogen todos los palitos, el juego finaliza y llega el momento de contar los puntos. El jugador que sume más puntos al levantar la mayor cantidad de palillos, gana la partida.

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