Ser fiel a un origen: Lugar alto y soleado

Según distintos autores, hay diferentes cuestiones que caracterizan a lo humano en cuanto tal. La condición de racionalidad, de saber que es un ser para la muerte, quizá la sensación de no ser siempre un ser para la vida, la intuición de la existencia de dios, la capacidad de perder todo sin ganar nada. El tema del ser, mucho mas del ser nacional, no deja de ser una incógnita mas contestada que alguna vez respondida. Por lo tanto, cabe la pregunta de que caracteriza la experiencia cooperativa de ATICO. Si el cruce entre el cooperativismo y la salud mental implica la fecundidad del acto creador o por el contrario, apenas el acto de parir un mulo infértil. Los 25 años no deben llamar a engaños, mas allá de que en el país de las apariencias, las apariencias no engañan. La fundación de ATICO superó su niñez, adolescencia y goza (no siempre, claro está) del esplendor de una inteligente madurez. Pero llegar al lugar del tiempo y el espacio que lleguemos, no garantiza que la partida fue legítima, necesaria, conveniente. Es cierto que en la carrera de obstáculos que la cultura represora ha convertido la vida, durar hasta tiene su propia dignidad. En estos 25 años hubo tantas oportunidades y ocasiones para olvidarnos de los pinos cooperativos, que es justo reconocer que “en si mismo”, los 25 son mucho. No solamente algo. Aun así, es necesario abandonar toda tentación de construir un fetiche con nuestro aniversario. Es decir, donde una parte pretenda dar cuenta del todo. Las trenzas de mi china no son mi china. Aunque lo diga un chino. En el marco de la cultura represora, una forma, una parte, un gesto, una línea, un trazo, un relato, una mueca, una referencia, ocupan el lugar de una totalidad no sabida, pero supuestamente aludida. Soy fundador de la cooperativa y no creo poder dar cuenta de toda la multiplicidad que en 25 años ha desplegado. Es necesario admitir que varios ATICO cumplen el mismo 25 aniversario. No de la misma manera. Los asociados que en algún momento resolvieron retirarse, aquellos que en algún momento resolvimos retirarlos, los que se asomaron pero no entraron, los que entraron sin implicarse, no podrían aunque quisieran, y difícilmente quieran, celebrar el mismo 25 aniversario. De eso se trata la diversidad, que añora la unión pero aborrece la unidad. La cooperativa puede ser muchas cosas, y con seguridad lo es. Pero nunca un proyecto hegemónico, y no por imposibilidad, sino por convicción. Ni de puertas adentro, ni de puertas afuera. Para algunas y algunos, la vacancia de pretensión hegemónica puede ser su debilidad. Para otras y otros, su más preciada fortaleza. No se trata, entonces de propiciar un poder vertical con la apariencia de horizontal. Se trata, y siempre se trató, de propiciar una fuerza horizontal, aunque pudiera tener la apariencia de vertical. Y esa fuerza necesitó consolidarse primero, y expandirse después. Fecundar al cooperativismo de trabajo con la práctica en salud mental, aunque tuviera riesgos, también tenía para todos los fundadores, su necesaria posibilidad. Era otro de los mundos posibles, pero difícil saber en ese ahora lejano 1 de mayo de 1986, si además era probable. (..)La imagen corporativa es fundante en el mercado de las vanidades empresariales. Nosotros apenas podemos exhibir nuestros logros, y con modestia y humildad mas cercana al pobrecito de asís que a los príncipes de la iglesia. Después de un cuarto de siglo, podemos decir con mesurada convicción que esto tiene efectos en nuestra clínica cooperativa. A veces “exageramos” demasiado y nos acostumbramos demasiado fácilmente a confundir sencillez con precariedad. Lo sufren los asociados y lo sufren las personas que consultan. Autogestión y confort no tienen porque estar divorciados, ni siquiera de común acuerdo. Cuesta entenderlo, especialmente porque los cooperativistas hemos abrevado en las luchas contra la cultura capitalista y consumidora. Pero actualmente estamos convencidos que podemos enfrentarla de otra manera y que la hiper discriminación también puede esconder un falso orgullo cooperativo. Nuestra idea es no quedarnos en un esquema de anti consumo, anti confort, anti capitalismo. Pretendemos una síntesis superadora que pueda contener la mejor asistencia de los pacientes, la buena práctica profesional y el sostenimiento y crecimiento de la cooperativa. El concepto fundante de “cooperación” no lo asegura, pero con total convicción lo propicia. Es por eso que de la profecía fundadora de 1986 hoy sostenemos el dispositivo colectivo de pacientes y amigos de ATICO, enmarcado en nuestra consigna: Salud Mental Cosas de Todos. Aunque todavía no hemos constituído una cooperativa de segundo grado, el sistema Nomencoop (nomenclador cooperativo) es un germen con un enorme potencial. Pensamos que la única forma de ser fiel a un origen, es seguir avanzando. Nos alejamos sin perder nunca esa luz que nos alumbra desde los comienzos. La que insiste en decirnos que las cosas solo sin difíciles cuando nos falta valor para emprenderlas.

Por Alfredo Grande (APe).-